Leasing vs préstamo bancario: cómo financiar maquinaria o equipo para tu negocio
Comprar una máquina nueva al contado suele estar fuera del alcance de una pyme que recién empieza a crecer, y pedir un préstamo tradicional para hacerlo no siempre es la opción más barata. Existe una tercera vía, menos conocida entre negocios pequeños, que además trae un beneficio tributario que un préstamo común no ofrece: el leasing financiero.
Qué es el leasing financiero
El leasing financiero, también llamado arrendamiento financiero, es un contrato mediante el cual una entidad financiera compra el bien que el negocio necesita, sea maquinaria, un vehículo o equipo tecnológico, y se lo entrega en arrendamiento a cambio de cuotas periódicas, con una opción de compra al final del contrato. Durante todo el plazo del contrato, la propiedad legal del bien sigue siendo de la entidad financiera, aunque el negocio lo usa como si fuera suyo desde el primer día.
Al terminar el contrato, el negocio puede ejercer la opción de compra y quedarse con el bien, normalmente pagando un valor residual pactado desde el inicio, muy por debajo del precio original.
La diferencia clave frente a un préstamo tradicional
Con un préstamo bancario convencional, el negocio compra el bien directamente, se convierte en su dueño desde el primer momento, y asume una deuda por el monto financiado. Con el leasing, en cambio, el negocio no es propietario hasta el final del contrato, lo que cambia cómo se registra la operación contablemente y qué beneficios tributarios puede aprovechar mientras dura.
El beneficio que más pesa: la depreciación acelerada
Bajo el Decreto Legislativo 299, un bien adquirido por leasing puede depreciarse en el mismo plazo del contrato, en vez de seguir el plazo estándar que aplica a una compra directa. Un camión comprado directamente se deprecia normalmente a una tasa de 20% anual, lo que toma cinco años en total. El mismo camión adquirido mediante un contrato de leasing a cuatro años puede depreciarse por completo en esos cuatro años, aplicando una tasa de 25% anual en vez de 20%.
Esa depreciación acelerada reduce la utilidad imponible del negocio de forma más rápida durante los primeros años del contrato, lo que se traduce en un menor pago de impuesto a la renta mientras dura el leasing, aunque genera una diferencia temporal que se ajusta en años posteriores.
Requisitos para acceder a este beneficio
| Requisito | Detalle |
|---|---|
| Objeto exclusivo del contrato | Ceder el uso de un bien mueble o inmueble que califique como gasto deducible del negocio |
| Uso del bien | Exclusivamente en la actividad empresarial del arrendatario |
| Plazo mínimo (bienes muebles) | 2 años |
| Plazo mínimo (bienes inmuebles) | 5 años |
| Ejercicio de la opción de compra | Solo al término del contrato |
Fuente: elaboración propia con información del Decreto Legislativo 299 y guías especializadas en leasing financiero en Perú.
El crédito fiscal del IGV, otra ventaja del leasing
En una operación de leasing, la entidad arrendadora paga el IGV correspondiente a la adquisición del bien, y el negocio arrendatario puede utilizar ese IGV como crédito fiscal en sus propias declaraciones, de forma similar a como lo haría si hubiera comprado el bien directamente. Esta es otra diferencia que conviene tener presente al comparar el costo real de ambas alternativas, más allá de la tasa de interés que cada una ofrezca.
Cuándo conviene más un préstamo tradicional
El leasing no siempre es la mejor opción. Si el negocio necesita un bien de bajo valor, quiere ser propietario desde el inicio sin depender de una opción de compra futura, o prefiere mantener la flexibilidad de vender el activo en cualquier momento sin las restricciones propias de un contrato de arrendamiento financiero, un préstamo tradicional puede ser más simple de gestionar, aunque no ofrezca el mismo beneficio de depreciación acelerada.
Qué comparar antes de decidir
Más allá de la tasa de interés nominal, conviene comparar el costo financiero total de cada alternativa, incluyendo comisiones, seguros obligatorios del bien durante el leasing, el valor residual de la opción de compra, y el ahorro tributario real que genera la depreciación acelerada según la utilidad proyectada del negocio. Un asesor contable puede ayudar a estimar cuál opción resulta más barata en términos netos, considerando tanto el flujo de caja como el efecto en el pago de impuestos.
Preguntas frecuentes
¿Soy dueño del bien mientras dura el contrato de leasing?
No. La propiedad legal permanece en la entidad financiera durante todo el plazo del contrato. El negocio adquiere la propiedad recién al ejercer la opción de compra al finalizar el contrato.
¿En cuánto tiempo se puede depreciar un bien bajo leasing?
En el mismo plazo del contrato, siempre que cumpla los requisitos del Decreto Legislativo 299: mínimo 2 años para bienes muebles y 5 años para bienes inmuebles, con el bien usado exclusivamente en la actividad del negocio.
¿Puedo usar el IGV pagado en un leasing como crédito fiscal?
Sí. El arrendatario puede utilizar como crédito fiscal el IGV que la entidad arrendadora pagó al adquirir el bien, de forma similar a una compra directa.
¿Cuándo conviene más un préstamo que un leasing?
Cuando el negocio quiere ser propietario del bien desde el inicio, necesita flexibilidad para venderlo en cualquier momento, o el monto financiado es bajo y no justifica la estructura de un contrato de arrendamiento financiero.
Sobre esta nota: Este artículo se elaboró con información del Decreto Legislativo 299 y guías especializadas en leasing financiero para empresas en Perú, con fecha de revisión al 29 de setiembre de 2026. Se recomienda evaluar el caso concreto con un asesor financiero o contable antes de elegir entre leasing y préstamo.